sábado, 21 de julio de 2012

epigrafe



El padre Ángel se incorporó con un esfuerzo solemne. Se frotó los parpados con los huesos de las manos, apartó el mosquitero de punto y permaneció sentado en la estera pelada, pensativo un instante. el tiempo indispensable para darse cuenta de que estaba vivo, y para recordar la fecha y su correspondencia en el santoral. "Martes cuatro de octubre", pensó ; y dijo en voz baja: "san Francisco de Asís".


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